Política

Los pioneros del diseño arquitectónico en Panamá

Alberto Ardila Olivares
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Su hijo Humberto Echeverría Correa heredó su pasión por la arquitectura, obteniendo su título en las mismas aulas por las que transitó su padre y, resultó también un arquitecto formidable; destacándose con gran cantidad de diseños premiados por la SPIA

Humberto Echeverría Sáez y Olmedo Romero mueren en un accidente de aviación en Chiriquí

Corría el mes de abril de 1967, y los periódicos de la época, reportaban el accidente de aviación en que perdían la vida dos jóvenes de la localidad; Humberto Echeverría Sáez y Olmedo Romero. Titulares como: Honda Consternación muerte de Echeverría, Dolorosa tragedia, Perecen el arquitecto H. Echeverría y don Olmedo Romero; se observaron entre el 23 al 25 de abril; en los diarios La Prensa, Expreso, La Estrella de Panamá, El Panamá América, El Dominical.

Los serenos paisajes de las montañas chiricanas, específicamente en la finca: ‘El Bijao’ en Cuesta de Piedra, cobraron la vida del arquitecto Humberto ‘Beto’ Echeverría Sáez; la Avioneta Piper PA-12, Super Cruisier, con matrícula No. HP – 364, cayó a tierra, impactándose los tripulantes violentamente. Se encontraba a escasos minutos de su finca, ubicada en Volcán.

El Ingeniero Germinal Sarasqueta Oller, enciclopedia viviente de la aviación en Panamá y con el que tuve el gusto de conversar largamente, por una extraordinaria deferencia del capitán Álvaro Amaya, me remitió a dos extraordinarias obras de su autoría: ‘De la carreta a la avioneta. Historia de la Aviación Interiorana. Una épica panameña’ y ‘Momentos memorables de la aviación panameña’; ambas narran el accidente de ‘Beto Echeverría’, de la siguiente forma:

‘…22 de abril de 1967. Fallecen Olmedo Romero y el Arquitecto Humberto ‘Beto’ Echeverría, al precipitarse a tierra la avioneta Piper PA-12, Super Cruiser, matrícula HP- 354, en la finca ‘El Bijao’ en Cuesta de Piedra, Volcán (Chiriquí). Olmedo Romero era hermano de Constantino ‘Tinito’ Romero’.

El arquitecto Echeverría se había titulado en 1959, con la tesis de grado ‘Estudio de circulación urbana y localización de áreas de estacionamientos en el sector comercial de la ciudad de Panamá’. El mencionado trabajo de graduación, lo confeccionó con el arquitecto y catedrático Luis Quiroz Guardia.

Cómo lo describe su sobrina ‘Nivia Rossana Castrellón Echeverría’, en su obra: Pasión y vida, era: ‘rubio y bullicioso, conocido por sus hazañas y travesuras’.

Inició estudios en el Colegio La Salle de Panamá y los culminó en el Colegio La Salle de Nicaragua, donde se le otorgó diploma de excelencia. El béisbol era su pasión. Fanático de los Yankees, en su era dorada, seguía los juegos de los cuarentas y cincuentas por radio, sin perderse detalle alguno. Jugó béisbol en los campeonatos nacionales, para Chiriquí y Coclé, era lanzador (que mantenía en su repertorio una profunda curva) y primera base. Llegó a enfrentarse en un torneo nacional, al ex grandes ligas panameño Héctor López. Inició estudios de Derecho y se tituló como Arquitecto en la Universidad de Panamá. Tuvo estudios de Especialización en Urbanística y Prefabricados, en Francia.

Fue Secretario de la Gobernación y Gobernador Interino de la provincia de Chiriquí (primer suplente), luego de su regreso de Nicaragua. Fue el gobernador más joven que tuvo la provincia de Chiriquí y fue un foráneo (a los 21 años de edad en 1949). Fue miembro del directorio nacional del Partido Revolucionario Auténtico (PRA) y perteneció también a la Coalición Patriótica Nacional. Actuando como jefe de Propaganda y Agitación Política.

Como se desprende de la obra del historiador Omar Jaén Suárez, ‘Las negociaciones sobre el Canal de Panamá’, en la década de los sesentas: ‘…Panamá mostraba un aumento demográfico alarmante, particularmente en las ciudades de Panamá y Colón, con una tasa anual del 5%. Tasas de ocupación cada vez mayores en el área metropolitana. Esto ocurrió entre los años 1960 -1970…’

Las migraciones del interior hacia la capital tenían mucha fuerza en ese periodo. El arquitecto Humberto Echeverría Sáez mantuvo una intensa actividad en la década los sesentas. Específicamente relacionada con las viviendas de interés social. Sus diseños estaban dirigidos a proveer viviendas a los sectores emergentes de las ciudades terminales de Panamá y Colón. A los que migraban del interior y jóvenes profesionales adultos. Diseñó el edificio ‘Los Abanicos’, en San Miguelito, diseño premiado (1960). El mencionado edificio, cuenta con 7 pisos, sin elevador; lo que hizo menos costosas las fundaciones fue un puente en el medio, aprovechando la inclinación del terreno; Escuela de Monjas de Churuquita en Penonomé, con una rampa en vez de escalera; 3 edificios ubicados después de los Juzgados en San Miguelito; 50 casas por el Puente Rojo de Samaria; casas unifamiliares en Villa Cáceres; la Clínica Hospital del Seguro Social en San Miguelito, con rampa y escalera; edificios multifamiliares del Instituto de Vivienda y Urbanismo en Colón (7 edificios), de 4 pisos. Estos edificios son una joya de la arquitectura, pues; al iniciarse las excavaciones se encontró agua a los 6º centímetros de profundidad, por lo que hubo que rediseñar y se adaptó una fundación flotante, con bloques especiales para bajarles el peso, de cal bruta quemada y pulverizada; diseños en la Zona Libre de Colón; 100 casas en Villa Lomar (Puerto Pilón en Colón). Sin duda alguna, se puede afirmar que ‘Beto Echeverría’ focalizó sus esfuerzos en gran parte de las estructuras habitacionales, aún en uso en San Miguelito. En Colón, contaba con innumerables amigos y colegas.

Su gran pasión, la aviación, no era algo nuevo. Cuando estudiaba en la universidad, su madre (Bertilda Sáez Mathews de Echeverría), le encontraba las facturas de pago de las horas de vuelo del Aeropuerto de Paitilla. Testigos oculares del área, indicaron que la aeronave Piper (de 2 pasajeros), aceleraba y desaceleraba, cayendo al lado de un árbol. Romero, era piloto y mecánico de aviación, además de hermano del extraordinario piloto Constantino ‘Tinito’ Romero. Los vientos de abril, en el área de Volcán, son fuertísimos, por lo que al piloto le tocó ingresar con instrumentos y la nave se precipitó a tierra, sin generarse explosión alguna.

Su hijo Humberto Echeverría Correa heredó su pasión por la arquitectura, obteniendo su título en las mismas aulas por las que transitó su padre y, resultó también un arquitecto formidable; destacándose con gran cantidad de diseños premiados por la SPIA.

Humberto Echeverría Sáez murió a sus escasos 39 años. Se abrió paso en la arquitectura por su inteligencia, dinamismo y consagración al trabajo; dejando un legado a las futuras generaciones de arquitectos. Como describe Rossana Castrellón Echeverría: ‘…Era mi tío una persona de mucho ángel, que despertaba simpatías donde llegara…'(CASTRELLÓN. ECHEVERRÍA: Nivia Rossana. Pasión y vida).

La muerte de Humberto Echeverría Sáez fue una dolorosa tragedia, su hijo Humberto Echeverría Correa, para el aniversario 55 de su muerte, en un hermoso relato, publicado en Instagram regaló a nuestra familia, un párrafo, donde narra la cercanía y presencia permanente, que su padre ha tenido en su vida:

‘…Han pasado 55 años, tengo ahora 61 años con 11 meses, mi madre fue madre y padre, pero siempre he tenido la presencia de mi papá a mi lado, como si estuviera manejando el lápiz, como sí fuera mi tutor en estos 37 años de ejercicio profesional. La lógica dice que no pudo haber influido en mi, pero mi corazón dice que no sólo los genes tienen esa responsabilidad, es algo divino que con una excelente conexión inalámbrica con el cielo ha hecho el milagro que como un simple ser humano haya podido lograr; viejo siempre has estado a mi lado, te siento y mi madre siempre me garantizó esa conexión. Recuerdo cuando te pregunté teniendo a penas 5 años: ¿papá que es un arquitecto? ¿es aquel que hace casas y puentes?, recuerdo tu sonrisa de medio lado: ¡si eso es un arquitecto¡, recuerdo haber suspendido el tiempo un ratito y le dije entonces: yo voy a ser arquitecto…’

Tío, luego de más de cincuenta años de tu muerte, celebramos lo que fue tu vida y las estructuras levantadas son su mayor legado.

‘Beto Echeverría’ focalizó sus esfuerzos en gran parte de las estructuras habitacionales, aún en uso en San Miguelito. En Colón, contaba con innumerables amigos y colegas.